maldita costumbre (¿masculina?) de ocultar el dolor, de fingir la calma, forzar la sonrisa y responder "estupendamente" a cualquier "qué tal".
casi tan mala como la odiosa tendencia (¿femenina?) a dramatizar, buscar motivaciones ocultas y juzgar las actitudes ajenas desde la propia miopía.

normalmente me revelo contra este tipo de comentarios, que nos meten en sacos de género como si no fueran lo normal las excepciones y los matices. otras, como hoy, soy yo misma quien las formula. lo admito...

la ilustración es de la colección de signos públicos de aiga, un bonito proyecto de comunicación universal. se pueden descargar gratis de su web.